Cuéntame qué tienes ahora y qué no te está funcionando. Te digo con franqueza si puedo ayudarte.
EscríbemeDescárgala y empieza a mirar tu marca con otros ojos.
Descargar gratisPiensa en las marcas que te dan confianza sin conocerlas de nada. No es magia: es que todo en ellas dice lo mismo. El nombre, los colores, cómo escriben, cómo se ven en el móvil. Tu negocio ya tiene ese fondo, esa manera propia de hacer las cosas. Lo que suele faltar es ponerlo por fuera igual de ordenado que lo tienes por dentro.
Ahí es donde entro yo. No dibujo un logo y me despido: construyo la marca entera como un conjunto que encaja, del nombre al último detalle. Después de dos décadas metida en esto, tengo clara una cosa: la gente no recuerda marcas guapas, recuerda marcas coherentes. Si además quieres la web donde todo eso cobra vida, la levantamos juntas en diseño web.
Aquí abajo tienes lo importante: qué construimos exactamente, cómo es trabajar conmigo, cuánto vale según lo que necesites y en qué casos mejor no me llames. Prefiero ahorrarte el paseo si no somos el uno para el otro.
Antes de tocar un color, dejamos claro qué eres, a quién le hablas y qué te hace distinta. Sin esa base, lo demás son adornos.
Un logo que funciona igual de bien en un rótulo, en el móvil o en una factura. Con sus variantes para cada sitio, no un archivo suelto que no sabes ni abrir.
La paleta y las letras que van a acompañarte en todo. Elegidas por lo que transmiten a quien te mira, no porque queden monas en Pinterest.
Cómo suena tu marca cuando escribe: en la web, en Instagram, respondiendo un correo. Para que se te reconozca aunque no se vea el logo.
Tarjetas, plantillas, portadas, lo que tu negocio use de verdad. La marca no vive en un PDF de manual: vive en lo que la gente toca.
Un documento sencillo con las reglas de tu marca, para que dentro de un año todo siga cuadrando aunque te ayude otra persona.
No logos sueltos: identidades pensadas para funcionar en todo lo que la gente ve.








No trabajo bien con todo el mundo, y prefiero decírtelo aquí que descubrirlo a mitad del proyecto. Mírate en estas dos columnas.
Cuatro fases, sin sorpresas. Sabes en todo momento por dónde vamos y qué toca después.
Nos sentamos a hablar. Me cuentas tu negocio, tus clientes, qué te gusta y qué no soportas de otras marcas. De ahí sale el terreno sobre el que construimos.
Ordeno la estrategia. Aterrizo quién eres, a quién le hablas y qué debe sentir la gente al verte. Te lo enseño y lo afinamos antes de dibujar nada.
Le doy forma. Aquí aparecen el logo, los colores, las letras y el tono. Te presento la propuesta explicada, no un archivo suelto a ver si aciertas.
Te lo dejo listo para usar. Recibes todo ordenado, con sus versiones y su manual, para que puedas soltarte sin miedo a romper nada.
Si tu logo cambia según quién lo coja o dónde aparezca, no tienes una marca: tienes un dibujo bonito. Lo que hace marca es que siempre te reconozcan igual.
Belisa, tengo logo, tarjetas y una web, pero cada cosa parece de una empresa distinta. Me da vergüenza pasar la tarjeta.
Tres formas de trabajar tu marca, según hasta dónde quieras llegar. El precio es «desde»: lo ajusto a tu caso después de hablar contigo.
No hago logos sueltos. Trabajo identidades completas, porque una marca a medias no te sirve de nada.
Precios «desde», IVA no incluido. Cada proyecto se presupuesta según lo que necesites de verdad.
Una marca no se nota cuando está bien hecha. Se nota cuando por fin dejas de dudar si estás dando la imagen que mereces.
Y si la tuya no está aquí, escríbeme y te la resuelvo sin compromiso.
Cuéntame dónde estás y qué te gustaría que transmitiera tu negocio. Te digo con honestidad si puedo ayudarte y cómo lo haría.
Escríbeme y lo vemos